OTRO [MÁS]

el lado b de mi otro blog

más honestos, más sobrios, más sanos

leave a comment »

no hay que ser demasiado foucaultiano para leer las implicaciones biopolíticas del giro sanitario de las campañas en méxico. para ser presidente –o presidenta– hay que estar dispuesto a demostrar la buena salud moral, mental y física. eso y algunos compromisos que en el fondo no son más que buenas intenciones y deseos más o menos compartidos por las mayorías, basta. la política y las políticas, son lo de menos.

antes de que vazquez mota se tambaleara a causa de un mareo, la exigencia era someterse al polígrafo y a una prueba antidoping. tras el malestar de la candidata del pan, peña nieto le sumó un examen médico general. son de esas ideas que, de tan lógicas, no deben ser tan buenas.

que un político no mienta es una ingenuidad –y no lo digo ni siquiera sarcásticamente: que una persona no mienta es una ingenuidad. la mentira está muy devaluada y la verdad, en cambio, sobrevalorada. no me juzguen cínico o no al menos en el mal sentido de la palabra –sí, hay un sentido bueno. pero para no entrar en complejas discusiones sobre el estatuto de la verdad, digamos que la capacidad de un político de razonar, de emitir juicios razonados y razonables, puede ser más útil que una hipotética honestidad sin falla. dicho de otro modo, un político puede decir la verdad y ser de todas maneras un mal político o peor, un imbécil.

la sobriedad, por así llamarle, es otro asunto. nadie quiere viajar en un avión cuyo piloto esté borracho o bajo el efecto de algún enervante, ¿pero es lo mismo con un político? de acuerdo, un presidente o senador alcoholizado no tomará decisiones claras, ¿pero si el trago –o el cigarro de marihuana– vienen después? lo peor es que en el méxico actual el tema del antidoping ni siquiera tiene que ver con claridad y sobriedad a la hora de tomar decisiones de peso, sino con una hipotética pureza de cara a lo que algunos suponen es el peor mal que jamás haya azotado a ningún país : las drogas –no su tráfico y la violencia que genera sino las drogas en sí. si la exigencia del polígrafo implica la ingenua suposición de que hay quien nunca ha mentido, la del antidoping supone, con igual ingenuidad, que quien ha probado alguna droga está, ineludiblemente, del lado del crimen organizado.

el examen médico, sugerido por peña nieto tras los mareos de vazquez mota –según él no por oportunista–, lleva al extremo la preeminencia del estado sobre el individuo –el puro cuerpo, el cuerpo desnudo, como dice agamben, y su salud, se vuelven centro de atención de un aparato o dispositivo que los incorpora. la salud de los ciudadanos se vuelve la salud del estado –como antes lo era la del soberano. fumar o comer de más causan, sin duda, problemas a la salud de cada individuo. la cosa cambia cuando la salud individual se vuelve asunto de estado.

en el fondo, candidatos honestos, sobrios y sanos, habitantes ideales del castillo de la pureza, es lo que quiere ofrecer un sistema para el que, parafraseando a kundera, la política está en otra parte.

Anuncios

Written by ahgalvez

05/04/2012 a 14:54

Publicado en Uncategorized

Tagged with

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: