OTRO [MÁS]

el lado b de mi otro blog

promesas y compromisos

leave a comment »

promesas. compromisos. palabras, palabras, palabras. por eso, porque no son más que palabras y las palabras se las lleva el viento, peña nieto firma y confirma sus promesas y compromisos –y ante notario. no es el único pero sí de los peores ejemplos de ese modo absurdo de desconfiar de la palabra que tenemos los mexicanos. el lugar común pone junto al ‘como méxico no hay dos’ el que los mexicanos somos gente de palabra. pero en la palabra que decimos confiar es en esa que cierra un trato, que fija un compromiso. la que pone punto final: ‘no hablemos más, te pago mañana –y si lo dudas, te lo firmo ante notario.’ no, cómo crees –se supone que es la respuesta correcta–, te creo, confío en tu palabra. y ahí se acaba todo. se cierra, provisoriamente, el asunto. hasta el día siguiente que fulano ni te paga ni te contesta el teléfono.

peña nieto, por ejemplo, no discute. ya lo dijo. ya lo anunció el líder de su partido: no irá a debates más que obligado por la ley y a los que vaya irá, faltaba más, a reafirmar sus promesas, no a discutir. lo peor es que eso no es sólo resultado de una clara estrategia de campaña: el equipo de peña nieto protegiéndolo a sabiendas que cualquier oportunidad le queda chica para decir una tontería o demostrar su escasa capacidad intelectual. también es síntoma de una desconfianza en la palabra muy extendida entre nosotros. repito, decimos creer en la promesa disfrazada de palabra que zanja discusiones, pero aborrecemos el discurso y la crítica, el ejercicio lógico –de logos, palabra– que nos lleva de una idea a otra, que lanza esas ideas en vilo como trapecista dando un triple mortal y sin red. eso no.

no discutamos, dice la canción que debe ser la favorita de peña nieto y de toda la clase política mexicana a la que esa palabra –política– le queda grande, muy grande. será que yo le creí a hanna arendt aquello de que la política depende de la acción, una forma humana del hacer que, en contraposición al trabajo y a la labor, la hacemos entre nosotros y la hacemos con palabras y, además, cuyos resultados no son previsibles. uno siembra una semilla de manzana –labor– esperando que crezca un manzano y de manzanas; uno corta un trozo de madera –trabajo– para fabricar una silla. pero si se discute sobre algo es, precisamente, porque no sabemos aún a qué queremos llegar, porque no estamos de acuerdo y el acuerdo, el consenso, es algo que se irá construyendo en el proceso mismo de discutir.

peña nieto no quiere discutir no sólo porque intuya –y su equipo le confirme– su incapacidad intelectual sino, sobre todo, porque piensa que ya sabe qué quiere y que lo que quiere lo quieren todos quienes votarán por él y también el resto –numéricamente considerable pero no mayoría si no estuvieran, ¡ay!, los indecisos y los decididamente abstencionistas. peña nieto no discutirá porque ya dio su palabra, firmada ante notario. se comprometió y, dice, cumplirá. pero en el remoto caso que cumpliera peña nieto será entonces un buen padre de familia –que le dice a sus hijos ‘se callan y hacen lo que yo digo porque soy su padre y busco su bien’– pero nunca un político. por eso, entre otras cosas, no votaré por él.

Anuncios

Written by ahgalvez

23/04/2012 a 15:02

Publicado en Uncategorized

Tagged with

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: