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el lado b de mi otro blog

televisión y democracia

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no se trata sólo de la evidente –¿e inevitable?– complicidad y complacencia de las dos grandes televisoras privadas en méxico con quienes detentan el poder político; ni tampoco de su también muy evidente desinterés en, por un lado, abrirse a las distintas opciones políticas en tanto información que está ahí y es parte de lo que podríamos llamar su materia prima y, por otro, de hacer explícito cuando la balanza se carga más al lado del comentario que de aquél de la información pura –si eso existe realmente. no se trata sólo del desinterés vulgar que exhiben cuando se trata de incidir críticamente en la opinión pública y no nada más de manipularla veladamente. ni de la altanería arrabalera de ricardo salinas en el reciente caso del debate entre los candidatos a la presidencia.

 

eso, sin duda, es grave, gravísimo. pero peor es la incapacidad para producir televisión inteligente, a la altura de los tiempos que vivimos. el peor obstáculo de las televisoras mexicanas a la democracia, para ser esquemáticos, son las telenovelas. y claro, también los programas de variedades, los programas cómicos y de entretenimiento, torpes, de mal gusto, baratos. pero las telenovelas son sin duda peores que la manera tendenciosa de informar de lópez dóriga y secuaces.

 

la democracia tiene dos soportes fundamentales, el lenguaje y la imaginación. la democracia se basa en la posibilidad de convencer al otro mediante una narrativa que lo haga imaginar otras posibilidades, diferentes y más ricas. y si no son el único obstáculo, si pienso que las telenovelas del canal de las estrellas o de tv-azteca hacen poco, muy poco bueno y mucho mal en relación tanto al lenguaje como a la imaginación. y no se trata de pensar en programas culturales en vez de telenovelas –contraparte de los circos de la caridad que los pelmazos de las televisoras nacionales proponen cuando quieren presumir conciencia social. no. ni desperate housewives, ni lost, ni the big bang theory o mad men, por mencionar sólo unos cuantos programas de la televisión en estados unidos, son alta cultura –o, más bien, trabajan disolviendo esa división entre lo alto y lo bajo. son simplemente historias que propician y exigen un poco más de nuestras capacidades narrativas –es decir, de hablar e imaginar, de hablar imaginando.

 

nuestras telenovelas –y son tan nuestras como nuestra propensión a pasarnos el semáforo en rojo– ni requieren ni permiten imaginar otra cosa que la niña pobre –siempre rubia– es realmente hija bastarda del señor de la casa y media hermana del joven que la pretende. historias contadas además con recursos visuales y narrativos que, de nuevo, ni suscitan ni exigen ninguna participación medianamente creativa o inteligente del espectador.

 

si un capítulo de los sopranos puede ser mejor que los cacareados 20 minutos de lectura de un mal libro, media hora de una telenovela mexicana pueden dejar al espectador incapacitado para 5 minutos de una lectura medianamente exigente –pregúntenle a peña nieto, si no.

 

lo mismo sucede con los chistes de un supuesto doble sentido que no tiene ningún doblez y que apunta, desvergonzado, de la manera más directa a un sólo objetivo: la carcajada fácil que poco tiene de humor y nada de ironía ni crítica.

 

si de algo son culpables televisa y tv-azteca, no es primordialmente de engañar u ocultar información, ni de su nulo interés en ejercicios cuasidemocráticos como el acartonado debate que se nos viene encima, sino de negarse a construir una comunidad más crítica y preparada de espectadores-consumidores. quizás sea parte pereza, parte perversión y parte un secreto miedo que surge de saberse en el fondo incapaces de producir algo que pueda interesar a un espectador ilustrado. quizá los patrones de televisa y azteca no ignoran que un buen espectador es un mejor consumidor –pregúntenselo a hbo– sino que simplemente su menú no pasa de la misma quesadilla eternamente recalentada. los jodidos –para retomar la frase del señor azcárraga– son ellos. ricos, pero jodidos.

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Written by ahgalvez

02/05/2012 a 20:24

Publicado en Uncategorized

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4 comentarios

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  1. Excelente artículo!. No hay relación entre democracias y TV.

    Gustavo gómez

    03/05/2012 at 12:29

  2. […] es cierto. hay algo peor. son responsables, y en mayor grado, de cierta pobreza de la imaginación nacional –lo que ciertamente no abona a la democracia. ¿se soluciona eso democratizando los […]

  3. […] se culpaba –no sin razón– a la televisión privada de ser parcial al informar, escribí aquí que peor que lópez dóriga resultaba cualquier telenovela o programa de la televisión mexicana […]

  4. […] se culpaba –no sin razón– a la televisión privada de ser parcial al informar, escribí aquí que peor que López Dóriga resultaba cualquier telenovela o programa de la televisión mexicana […]


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