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hecho en méxico

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además de razones que quizás tan sólo en el diván se podrían revelar, la ambigua condición de ser parte de la generación crecida en crisis perpetua, con una corrupción rampante y el recíproco desmoronamiento progresivo del estado y, al mismo tiempo, víctima de un nacionalismo light convertido en publicidad machacona del como méxico no hay dos, de la magia y belleza singular de nuestro país, me hicieron aborrecer la muchas veces falsa idea de que lo hecho en méxico está bien hecho. además, los tiempos obligan, soy de los que dudan de las identidades, al menos de aquellas duras y puras, firmes e inmutables. en estos tiempos las identidades, nacionales, culturales, de género o cualquier otra, se diluyen y multiplican, se confunden y emborronan. mi credo no podría proclamar un dios único, ni un pueblo único o nada por el estilo. soy, por tanto, refractario a casi cualquier intento de afirmar características singulares de las que se deriva la grandeza del mexicano. la hospitalidad y el ingenio, la alegría y la fortaleza, me parecen excesivas como definiciones de un pueblo e incluso de una persona. supongo que todos, en cualquier lugar, somos a veces hospitalarios e ingeniosos y otras, quizás las más, intratables y torpes.

al ver hecho en méxicola película dirigida por duncan bridgeman y producida por lynn fanchtein, sabía que encontraría un muy buen montaje y extraordinaria música. de bridgeman había visto hace años one giant leap y de fanchtein conozco en parte su sólida trayectoria. por los cortos y notas que había leído u oído, sabía que también habrían comentarios de juan villoro, daniel giménez cacho, ángeles mastreta y varios más. no sabía cuál sería el tono de la película. en one giant leap la música no es sólo metáfora sino demostración práctica de una posible armonía universal, del hombre con su entorno y con los otros que lo acompañan, aderezado de comentarios que, no sin cierto cinismo, algunos podríamos calificar de ingenuamente optimistas.

hecho en méxico es un emocionante paseo musical de múltiples capas también acompañado de voces que nos cuentan lo que otras cantan. hay un discurso sin duda crítico sobre la realidad nacional, como en lo dicho por villoro o giménez cacho, por ejemplo, acompañados de música que nos celebra –quizá porque la música siempre es eso, celebración, aún cuando lo sea de la tristeza y el desaliento. villoro habla de la necesaria reconstrucción de una nueva identidad tras la prolongada crisis, pero una identidad de diferencias multiplicadas y no uniformidades impuestas. giménez cacho acusa la cada vez mayor distancia que divide a este país en dos, uno de ricos, mayoritariamente blancos y rubios, y otro de pobres, casi todos morenos: un apartheid no cuestionado y escondido tras el mito de la nación mestiza. al mismo tiempo xóchitl gálvez desmantela la idea del indio como campesino: los indios hoy también usamos reebok y viajamos a nueva york, dice. alguien más afirma que hoy los indios en méxico somos de todas partes y de todos colores de piel y pelo. discursos complementarios quizás, pues lo anterior no contradice la exclusión y marginación que denuncia giménez cacho: son dos caras de la misma moneda o tal vez la misma cara de una moneda que sólo tiene una.

los músicos, insisto, cantan celebrando nuestra identidad y a veces exacerbando nuestra singularidad genérica. si xóchitl gálvez dice que ya podemos pensarnos como una nación compuesta por más de 60 pueblos distintos, ali gua gua rapea you got the money we got the love: nosotros tenemos amor, alma, historia, ustedes no –lo cual a todas luces es no sólo falso, diríjase a quien se dirija el canto, sino que va contra la idea misma de pluralidad y respeto a la otredad. no importa. la música y las imágenes nos llevan por un viaje intenso y gozoso que además nos hace pensar.

al final me quedo –e insisto, debo ser yo, no son ellos– con el mismo ambiguo sentimiento pero ahora musicalizado: ¿somos –como dice en la película chavela vargas– un gigante dormido y esa bella música y emotivos cantos son prueba fiel de una promesa latente o, al contrario, cantamos, como en el rincón de una cantina, porque es lo que mejor sabemos hacer cuando ya está todo perdido?

vean hecho en méxico, la película se merece que la disfruten.

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Written by ahgalvez

23/09/2012 a 22:11

Publicado en Uncategorized

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