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el lado b de mi otro blog

corrupción generalizada

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no falta quien responda cuando se habla de méxico como un país con demasiada corrupción, que corrupción hay en todas partes, y seguramente es cierto. la diferencia, me parece, es la estrategia que se ha tomado aquí para combatirla, aunque el resultado es, evidentemente, el contrario. la mejor manera de eliminar la corrupción que se ha encontrado en méxico es generalizarla, hacerla algo tan común que ya no sorprenda.

ahí están por ejemplo dos casos que tienen que ver con conducir un auto. durante mucho tiempo era sabido que, si se cometía alguna infracción al reglamento y se tenía la mala suerte de ser detenido por un  agente de tránsito, tarde o temprano se llegaría a un acuerdo para darle una cantidad de dinero menor al de la multa al agente con tal de que, previa advertencia de que no volviéramos a hacerlo y que se trataba de un favor excepcional, nos dejara partir sin ninguna multa. la solución no fue limpiar a la policía de tránsito sino limitar la capacidad de multar a agentes autorizados para ello, lo que, para fines prácticos, equivalió a cancelar las multas. eso no terminó con la corrupción: la generalizó, pues corrupción no es sólo la discreta transacción económica que evita la multa, sino también la perversión de un sistema. un sistema donde las reglas mínimas que garantizan su funcionamiento no operan es un sistema corrupto. y las constantes violaciones a las reglas de vialidad en la ciudad de méxico, por ejemplo, son evidencia de que el sistema entero que debiera regular la manera como nos conducimos y conducimos en la calle está totalmente corrompido, al grado que muchas veces quien viola alguna de esas reglas, en vez de apenarse cuando algún otro conductor le reclama su conducta, se ofende e incluso revira con insultos.

las licencias de conducir son el otro ejemplo. antes, muy pocos pasaban los amañados exámenes de manejo y el soborno era la única manera de conseguir un permiso para manejar. la solución fue el pase automático. con pagar cualquiera obtiene una licencia aun sin demostrar que conozca las normas mínimas para conducir de manera civilizada y segura, reglas que luego violará repetidamente sin jamás ser sancionado por ello. de nuevo, corrupción generalizada.

piensen en las licencias de construcción: mismo caso. para acabar con coyotes y gestores, se facilitan los trámites para obtener un permiso para construir una obra al punto que no hay garantía de que cumpla con los requerimientos de seguridad y habitabilidad mínimos. corrupción generalizada.

la estrategia nacional de cara a la corrupción parece ser, por tanto, si no puedes contra ella, expándela, hazla tan común que no se distinga ya como una excepción, una violación a las reglas, sino como la norma misma. convierte a la corrupción en la moneda de cambio que garantice la fluidez de cualquier transacción, no sólo económica sino también política, social o cultural. es una estrategia de camuflaje que asume que en el bosque seremos incapaces de ver al árbol y menos la plaga que lo asuela. y es una estrategia que, por comodidad y cinismo, han adoptado gobiernos de todas las tendencias y filiaciones, pero que también, por las mismas razones, hemos seguido todos, cómplices activos de esa corrupción generalizada.

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Written by ahgalvez

30/09/2012 a 20:27

Publicado en Uncategorized

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Una respuesta

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  1. Coincido. Además la generalización de la corrupción se vuelve hasta chistosa; todo mundo se queja de la corrupción, de los funcionarios corruptos, de los políticos corruptos… aparentemente a todos nos molesta y todos estamos en desacuerdo… Pero apenas nos vemos en la “necesidad” tomamos ventaja de la corrupción y se oyen frases como: “le dí la mordida al poli porque no tenía de otra” “es que se iba a llevar mi tarjeta de circulación” “es que era corralón” “Es que soy mujer y ya era de noche” “Es que tenía mucha prisa” “no puedo marchar tantos meses”

    Siempre hay un buen pretexto, la realidad es que dejamos de entender las leyes, no entendemos que tenemos el derecho de romperlas pero hay que recibir un castigo en caso de hacerlo… aquí siempre hay otra alternativa, siempre se puede negociar de otra manera.

    Tenemos el sistema, las leyes, los políticos, los funcionarios y el país que queremos, que pedimos y que nos merecemos.

    Emilio Ades

    03/10/2012 at 22:00


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