OTRO [MÁS]

el lado b de mi otro blog

esos ojos

leave a comment »

en el metro veo un anuncio con la foto de un hombre que no ve. es parte de una campaña que pide se cobren más impuestos a los refrescos y se incluya en sus etiquetas un lema que, como en los cigarros, advierta del riesgo de su consumo: este producto te puede hacer engordar, producir diabetes y dejar ciego o hacer que pierdas algún miembro o la vida misma. veo el anuncio e imagino que nos dirigimos a una utopía puritana: puritopia, no el castillo sino la ciudad, el estado de la pureza. no consumiremos nada que pueda hacernos daño. todo deberá servir para nutrirnos y que nuestros cuerpos se parezcan a esos que cada vez vemos más en la publicidad, la televisión y el cine y menos en la calle. es cierto, hemos producido una especie animal deforme y casi inválida: nosotros mismos.

la belleza del cuerpo de un tigre, de una gacela o de un águila, formas que enaltecen la función, ya es excepcional en los humanos. lo que la naturaleza hubiera castigado: la poca destreza para correr tras una presa o evitar serlo de otro, es algo que la civilización premia. un argumento para quienes oponen la civilización a la cultura: ésta es cosmética, su función primordial es embellecer, aquella protege la ineptitud y la incapacidad. finalmente para eso se inventó. además, la preocupación por la gordura que provocan los refrescos y sus consecuencias, no es estética, por más que nos digan que vivimos en una época de hedonismo y apariencias. el trasfondo, como en el caso de los cigarros, es económico. los enfermos preocupan cuando son un tema de economía social, un gasto excesivo pues.

el señor del anuncio, de pobladas cejas y piel bronceada, tiene unos bellísimos ojos nebulosos que no sirven para ver pero cautivan. es la mirada que los antiguos suponían del vidente. cuando el metro se acerca a la estación, veo, al otro extremo del vagón, a un joven acercarse a un hombre mayor sentado. le indica que ya es tiempo. se levanta con trabajo. el joven lo ayuda. puede ser su hijo aunque también su nieto, por la diferencia de edades. el joven le saca media cabeza al viejo. le pasa el brazo por la espalda y se detiene de uno de los tubos del vagón, como protegiéndolo. se para el tren y se abre la puerta. bajan y el joven guía al viejo con su mano en los hombros. no alcanzo a ver si el viejo ve, si sus ojos, como los del otro en el cartel, están nublados y ya no sirven.

cuando las puertas se cierran y el metro avanza, vuelvo a mirar al frente. delante mío hay una mujer vestida con ropa deportiva, imitación terciopelo y color azul cobalto. demasiado justa, dibuja los pliegues de un cuerpo que ni rubens hubiera pintado. sí, no importa que la verdadera razón sea económica, biopolítica, pónganos a todos a dieta, háganos ejercitarnos y sudar, recuperar formas humanas. prohíbanse los refrescos y también, de paso, la ropa deportiva en imitación de terciopelo color azul cobalto demasiado ajustada.

Anuncios

Written by ahgalvez

07/12/2012 a 20:52

Publicado en Uncategorized

Tagged with

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: