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mis cartas sobre la mesa

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hace unos días me enteré en twitter —por mensajes de mauricio rocha y axel arañó— del resultado del concurso para el museo de historia natural de oaxaca —que fue publicado en archdaily. como acostumbramos, algunos que también publicamos en proyecto público, cuestionamos la transparencia y los procedimientos del supuesto concurso en el que ganó un proyecto que, dicho sea de paso, no resulta muy afortunado. también como ya es costumbre, hubo quien criticó nuestra reacción y, sobre todo, el que reclamemos estos casos sólo cuando no ganan amigos. intentaré explicar mi posición al respecto.

1. del museo de historia natural de oaxaca. la principal duda que varios compartíamos era quién y cómo había convocado a un proyecto de ese calibre sin que, al parecer, muchos se enteraran. en una serie de tuits @alexhestela explicó, primero, que la convocatoria para el museo fue hecha por el conacyt a través de los fondos mixtos a principios del 2012. en las bases se puede leer que se convoca

“a las instituciones, universidades públicas y particulares, centros de investigación, empresas, laboratorios y personas morales que se encuentren inscritas o en trámite de inscripción en el registro nacional de instituciones y empresas científicas y tecnológicas, a presentar propuestas de investigación científica y tecnológica que respondan a la siguiente demanda establecida en el área:

área 1. investigación científica aplicada

demanda 1.1. desarrollo del proyecto ejecutivo del museo de historia natural de oaxaca.”

la convocatoria agrega que el presupuesto para el desarrollo del proyecto será de 4 millones de pesos, repite que pueden participar “instituciones, universidades públicas y particulares, centros, laboratorios, empresas privadas y demás personas morales dedicadas a la investigación científica y tecnológica, y al desarrollo tecnológico” y que se debían entregar las propuestas el 30 de abril del año pasado.

la publicación de los resultados explica que el 21 de septiembre del 2012 —cinco meses después de entregadas las propuestas— se eligió ganador al proyecto presentado por la universidad josé vasconcelos de oaxaca, cuyo representante es carlos espíndola pérez guerrero.

en un video de noticiasnet.mx —subido a youtube el 9 de marzo de este año— se dice que, en un evento privado, el conacyt y el gobierno de oaxaca anunciaron el proyecto del museo de historia natural de oaxaca y que jorge enrique moreno vega, director regional del conacyt, confirmaba que hasta el momento se habían “inyectado” seis millones de pesos para su desarrollo —nótese que en la convocatoria se afirma que el conacyt contaba con un presupuesto de 4 millones. en el mismo video se dice que carlos espíndola pérez guerrero, representante de la universidad vasconcelos, estima  el costo del museo entre los 10 y los 30 millones de dólares —un estimado, a mi juicio, bastante impreciso.

me llama la atención que aunque carlos espíndola pérez guerrero, rector de la universidad vasconcelos, explique el proyecto arquitectónico mediante profundas metáforas —”el concepto arquitectónico del museo se basa en el árbol del pochote, característico de oaxaca y su planta se basa en el principio de la espiral de arquímedes” y “la museología del museo cubre los tres niveles de comunicación discursiva: el emotivo, el didáctico y el lúdico, lo cual quiere decir que todo lo incluido en el museo sea: estético, muy claro y fácil de comprender y de amplia participación del público”— la universidad, al menos en su sitio web, no ofrezca las carreras ni de arquitectura, ni museografía o museología, ni ciencias naturales ni nada que pudiera estar relacionado con el planteamiento científico de un museo de ese tipo.

otra cosa: en la información que proporciona archdaily se puede leer que el encargado del “desarrollo conceptual del museo” y el “director general del proyecto arquitectónico” fue héctor joaquín carranza palacios, mismo que según una nota de e-oaxaca fue expulsado públicamente del colegio de arquitectos de oaxaca por usurpación de funciones, pues “obtuvo de manera ilegal un registro en la dirección general de profesionistas de la secretaría de educación pública para autonombrarse presidente del colegio de arquitectos del estado de oaxaca.” carranza también fue, al menos hasta diciembre del 2011, director general de ordenamiento urbano, centro histórico y medio ambiente sustentable de oaxaca.

en fin, además de todo lo anterior, me llama la atención que una convocatoria para un museo que costará entre 10 y 30 millones de dólares, se publique en un sitio web de manera que, aunque pudieron haberse inscrito cientos de participantes a nivel nacional, sólo lo hayan hecho tres. eso, además de toda la confusión antes descrita —o precisamente por eso— explica que se trate de un proyecto más bien anodino.

2. de los concursos. por supuesto mientras las reglas no sean claras, mientras los proyectos arquitectónicos de obra pública ocupen un renglón en los planes de instituciones locales o federales, aunque se destinen 4 —luego 6— millones para su desarrollo, mientras las decisiones arquitectónicas y urbanas se dejen a la voluntad y gusto de funcionarios menores o de delegados —como víctor romo de la miguel hidalgo escogiendo proyectos para el “corredor turístico y cultural luis barragán” o pretendiendo transformar mazaryk en la 5ª avenida niuyorquina—, de gobernadores con pésimo gusto y peores intenciones —con sus planetarios y sus monumentos ridículos—, o de funcionarios que presumen sus ocurrencias como grandes proyectos —cual consuelo saizar el sexenio pasado— o que cuando organizan concursos lo hacen mal o a medias —como acaba de hacer el inba para la curaduría de la bienal de venecia—, o se siga trabajando para hacerle el caldo gordo a un funcionario, aunque sea el presidente, la cosa no irá mejor: la buena arquitectura pública será un accidente, pues ni siquiera el trabajo anterior de un arquitecto garantiza resultados cuando la calidad se somete a los caprichos de algún funcionario y a los tiempos políticos —como lo vimos con prácticamente todos los proyectos encargados y abandonados sin terminar por consuelo saizar el sexenio pasado, pero también con infraestructura urbana como el segundo piso de la ciduad de méxico, cuyo encargado —fernando aboitiz— fue premiado por su pésimo trabajo con la gerencia de la ciudad —lo bueno, tal vez, es que nadie sabe qué diablos hace la dichosa agencia que dirige.

y llego, en fin, al reclamo de algunos sobre el hecho, innegable, de que varios compañeros y, sobre todo, amigos míos hayan tomado parte en este juego que muchas veces no es ilegal —consuelo saizar, de nuevo, inventó un retorcido argumento para justificar las asignaciones de proyectos— pero casi nunca es limpio. se que en muchos casos la participación se acepta pensando en la propia capacidad para hacer las cosas bien y mejor que otros —a sabiendas que siempre habrá quien acepte el encargo. si fuera cura o analista diría que hay una mezcla de soberbia e ingenuidad —no lo soy. pienso, eso sí, en la obligación que tenemos —llámenme romántico o radical—, no sólo como arquitectos sino como ciudadanos, de trabajar buscando procesos transparentes, plurales y abiertos, tanto para la elección de representantes como para la de arquitectos a cargo de proyectos de obra pública.

ps. hace algunos meses leí un ensayo de héctor ayala publicado por tumbona ediciones. ayala, duro, escribe:

“en méjico (sic), país de analfabetas e ignorantes a los que hay que ilustrar, quien sugiere que posee la episteme, el logos, se ubica tres o cuatro escalones por encima. país clasista de base, cuyo racismo deudor de los años más crueles de la conquista española no se ha disipado nunca, desarrolló un eficaz entramado de exclusionismo letrado. no cabe duda de que méjico sigue siendo un país de castas.”

me parece que, para intentar dejar eso atrás —cosa harto difícil— es hora de comprometernos todos en buscar procesos democráticos y la transparencia y rendición de cuentas, la pluralidad y la apertura. no se trata de organizar cacerías de brujas ni de buscar la paja y la viga en el ojo ajeno, pero no podemos seguir criticando el compadrazgo en un sindicato cuando defendemos que a un arquitecto se le otorgue un proyecto público por sus méritos a los ojos de una sola persona —aunque le atine— y menos la ficción de procedimientos que, lo sabemos, no son claros. sólo así, tal vez, podamos hacer realidad ese mito nacional: el de la grandeza de nuestra arquitectura.

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Written by ahgalvez

21/09/2013 a 18:49

Publicado en Uncategorized

2 comentarios

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  1. Faltó comentar que la crítica es indispensable en procesos democráticos.

    EstarOK

    22/09/2013 at 07:09

  2. Reblogueó esto en El artífice/Iñigo Ortiz Monasterioy comentado:
    Totalmente de acuerdo en el contenido, lo que debe estar en tela de juicio, si, de juicio, es la credibilidad. Ya no hay a quien creerle.

    iomonasterio

    27/03/2014 at 19:33


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