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el lado b de mi otro blog

no se hagan pendejos

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ninguna palabra es más que la historia de sus usos y desusos. ni menos. hoy nadie se atrevería a preguntarle a la madre de un niño autista si necesita ayuda con su hijo idiota, aunque fuera el término médico en el siglo antepasado y etimológicamente signifique literalmente lo mismo: aislado. sin embargo, hay que ser idiota —es decir: aislado del contexto— para sostener que “puto” quiere decir cualquier cosa, incluyendo puto, pero no necesariamente eso y que si le digo a un vaso puto vaso es igual que decirle pinche vaso, vaso de mierda lindo vaso, pero al revés.

¿será, como escribe mauricio cabrera, que cuando así hablamos “lo decimos sin pensar en un hombre penetrando a otro”? —por cierto, reducción de la homosexualidad a un acto sexual que, según demostró hace muchos años kinsey, no es exclusivo de los homosexuales: al parecer hay heterosexuales (hombres que prefieren sexual y afectivamente a las mujeres) que penetran a otros hombres por pasar el rato, divertirse, quitarse la calentura, porque no hay de otra o para ganar dinero extra, aunque eso sí, en ese contexto parece que el puto siempre es el otro.

ya lo dijo wittgenstein: las palabras son herramientas y más que su significado importa lo que hacen, su operación en un contexto dado. pero como muchas otras palabras, puto y puta llevan consigo su propio contexto con el que completan y modifican al de la enunciación en que se inscriben. y puto o puta, lo que hacen es disminuir a lo que nombran y, además, con desprecio. un puto vaso no es un vaso y no es igual a un pinche vaso. claro que hay diferencias. ya octavio paz explicó las que separan a la puta de la chingada y a ésta del chingón. el puto tampoco es un chingón, al revés: a ese puto me lo chingo, dicen.

no importa tampoco si puto y puta vienen de niño, puer, o de algo que apesta, algo podrido, puter: puto y puta significan desde hace veinte siglos a quien se prostituye: un niño o una niña de la calle —de cualquiera— y denotan suciedad y bajeza desde entonces. se dicen con desprecio, din duda.

cuando miles gritan al unísono puto al portero del equipo contrario no lo hacen como cuando preguntan ¿dónde dejé mis putos lentes? lo hacen para distraerlo, sin duda, pero también para denigrarlo. si fuera sólo asunto de estrategia podrían aullar o gritar ¡mira!, señalando hacia atrás de su portería con afán de que voltee a otro lado. pero su valor estratégico es prácticamente nulo, como explica álvaro enrigue: “las eliminatorias del mundial demostraron que gritar pugno o tiene el menor efecto en el enemigo, dado que todos nos ganaron.”

el contrincante es puto porque pone en riesgo a nuestro equipo, porque es el el enemigo, un enemigo al que, simbólicamente, se disminuye cuando se lo califica así: puto —porque los putos, claro, son menos que los que no lo son. como escribe pepe flores, se equipara puto «con una ausencia de valentía que está construida socialmente por valores asociados a lo masculino: va desde el “te faltan huevos” al “aguántate como los machos”. como si una mujer (a quien también “le faltan huevos”) o un homosexual (en su estereotipo más arcaico, el afeminado –y nótese de nuevo la dicotomía–) carecieran de la virtud de lo valiente.»

por supuesto no se trata de hacer campañas contra el uso de esa palabra o de cualquier otra en los estadios o en cualquier otro sitio, ni de volver a insistir, con cierta ingenuidad, en la perversión de cualquier estereotipo o de cualquier prejuicio: los estereotipos y los prejuicios no son malos por sí mismos: son una parte esencial de eso que llamamos pensar, siempre y cuando no seamos ciegos a aquello que nos condicionan. pero si nos negamos a reflexionar sobre lo que estamos diciendo al decir puto, por ejemplo, simplemente nos estamos haciendo pendejos —no se hagan pendejos.

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Written by ahgalvez

22/06/2014 a 09:32

Publicado en Uncategorized

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5 comentarios

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  1. Entonces unificamos significados?
    Porque en principio la palabra “puto” tiene no pocas acepciones, por lo que debe aceptarse que su significado varía según el contexto en el que se utiliza.
    O ignoramos esto y nos hacemos pendejos mi estimado?

    Tabaco

    23/06/2014 at 20:27

    • GRACIAS, justo eso pensé desde el inicio de la nota. Este colega comienza poniendo el ejemplo de una palabra que cambia de significado del siglo pasado al presente y luego nos quiere decir que la palabra puto tiene un solo significado, inamovible, congelado en el tiempo. E ignora mañosamente el hecho de que la costumbre es la que define la mala y buena educación, es decir el consenso, el diccionario es solo una guía, una convención mas.

      • tabaco: de las “no pocas acepciones” que tiene la palabra “puto” ninguna escapa de la historia y el efecto de puto; no sólo varía el sentido de la palabra por su contexto sino el del contexto por la historia y operación misma de la palabra: ignorarlo y suponer que puto no tiene una carga de sentidos e historias y suponer que al gritarla en un estadio (o en cualquier otra parte) es lo mismo que gritar, digamos, sobaco, es hacerse pendejo.

        iñaki: nunca dice el texto que puto tenga un sólo significado, inamovible, congelado en el tiempo; al contrario: digo que tiene historia y que esa historia está implicada en sus sentidos —o sus usos. ni el sentido ni el significado de las palabras, que cambian con la costumbre, tienen que ver con el consenso. ¿y qué tiene que ver la mala o buena educación en esto?

        ahgalvez

        23/06/2014 at 23:51

  2. como tantos bloggers que quisieron subir sus visitas hablando del tema en boca de todos, me parece que el autor está bastante desinformado del problema que se discutiórepecto al uso de esa “porra” en los estadios. El problema y por lo que se investigaba si sancionar a la afición mexicana y brasileña o no era porque se consideró que podía tratarse de un insulto homófobo, intolerante y malicioso en contra de la comunidad homosexual.

    Nunca se preguntaron si el término era peyorativo o no. Eso está bastante bien establecido, la problemática era si se trataba de un insulto intolerante y discriminatorio contra los gays. Y los que lo defendieron diciendo que al decir “el puto vaso” nadie está pensando en un hombre que prefiere relacionarse con otros hombres, tienen toda la razón. El grito de “puto” No va dirigido a los homosexuales, va dirigido a los porteros del equipo contrario sí, para denigrarlos, hacerlos menos. Pero no por su preferencia sexual.

    Y de ahí que la FIFA haya resuelto no sancionar a ninguna de las dos aficiones.

    Andrés

    24/06/2014 at 01:14

  3. dejemos de hacernos pendejos le gritamos al portero para que encabrone y haga pendejadas

    oscar

    25/06/2014 at 19:05


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