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el lado b de mi otro blog

el nuevo aeropuerto : una ficción

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hace poco, en una comida, un amigo me contaba de un país en el que, desde hace muchos años, se sabe que el aeropuerto de la principal ciudad ya no basta y no funciona bien. cuando lo hicieron, los habitantes de ese país no pensaban que todo fuera a crecer tan rápido. tampoco, es cierto, hicieron nada por evitarlo. la ciudad —algo al parecer natural y previsible en ese tipo de organismos, por llamarles de algún modo— crecía más allá de sus bordes difusos y todo lo que había sido construido en las afueras empezaba a quedar dentro. primero las estaciones de trenes y autobuses, luego las cárceles y los grandes mercados, al final hasta el aeropuerto, que quedó a la mitad de una ciudad demasiado grande para la capacidad de aquél. no era raro, al volar de regreso a la ciudad, ver a algún extranjero que por primera vez llegaba a la capital asombrado o francamente asustado al ver por las ventanillas del avión que la tierra se acercaba cada vez más pero, a diferencia de otros aeropuertos que conocía, no desaparecía de su vista sino, al contrario, podía ver las casas, los coches, las personas caminando y de pronto, ¡pam!, el golpe del tren de aterrizaje contra la pista.

hace algunos años, un presidente —electo, dicen, por el pueblo, cosa no común en aquél país que llevaba varias décadas gobernada por el mismo grupo— decidió encarar el problema y propuso un nuevo aeropuerto. la capital de ese país es una ciudad vieja que en el siglo XIV se fundó como sede de un imperio en un islote al centro de unos grandes lagos. las crónicas cuentan que era impresionante, pero ahora eso ya es casi un mal recuerdo que surge, amenazante, en épocas de lluvia, cuando el drenaje, tan mal planeado en relación al crecimiento de la ciudad como el aeropuerto, se satura. un grupo de arquitectos y urbanistas pensaron, quizás inspirados por las inundaciones, que sería fácil recuperar alguno de esos lagos y que el nuevo aeropuerto, como una isla al centro del lago revivido, resolvería muchos de los problemas de la capital. las cosas, dicen, se hicieron mal. ni la negociación, ni la política en el sentido más amplio y claro, ni la participación social,  eran algo que, dada la tradición local, se supiera aprovechar al hacer proyectos de ese tipo. hubo protestas que no terminaron bien. el proyecto del aeropuerto se canceló y se hizo un concurso para construir otra terminal junto al antiguo, aunque todos sabían que no serviría por mucho tiempo.

en esta historia no caben las explicaciones de por qué, años después, regresó al poder aquél partido que había controlado todo por años. para muchos, el nuevo presidente era la cara joven de los mismos vicios y las mismas trampas. ellos, los vencedores, decían otra cosa: habían aprendido. pese a todo el bien que históricamente habían hecho al país, sabían de sus errores. ni la democracia, ni la transparencia ni mucho menos la honestidad habían sido lo suyo. pero aprendieron. o eso al menos dijeron. el nuevo presidente, desde antes de serlo, acostumbraba prometer mucho y prometer que cumpliría todo lo prometido. ya en el poder más alto prometió, entre muchas otras cosas, un nuevo aeropuerto. era necesario —todos lo sabían. pero no dijo ni cómo, ni dónde, ni cuándo.

los habitantes de aquél país saben que las cosas pasan de maneras muy complejas, o tal vez muy simples. algunos pensaban, seguramente, que un día el aeropuerto aparecería donde debiera de aparecer. reluciente. el mejor del mundo. otros pensarían que eso jamás pasaría, que el presidente llegaría al viejo aeropuerto y lo inauguraría de nuevo llamando a la ciudad con un nombre distinto al que tenía —algo que los habitantes de aquél país nunca supieron si era un juego sutil de inventar nuevos nombres o, simplemente, mala memoria o simple ignorancia. pero otros, astutos, pensaron que habría que adelantarse a los hechos. inversionistas interesados en el negocio empezaron a buscar arquitectos y constructores que pudieran hacerles su aeropuerto. seguramente no habría concurso para eso —hay que apuntar que para muchos arquitectos de aquél país un concurso se definía como los distintos pasos que llevaban a cerrar un trato con un apretón de manos entre amigos; las minucias legales siempre podrían cubrirse después.

poco a poco, en los más selectos círculos de arquitectos y urbanistas, se empezó a hablar del proyecto. en sobremesas y pasillos se decía que habría varios invitados al concurso, que participarían arquitectos y firmas extranjeras reconocidas por su conocimiento del tema, que los extranjeros se asociarían con famosos arquitectos locales, que serían 5 —los mejores, los que ya lo habían pensado, los que ya habían hecho aeropuertos, los que están muy cerca de quien podría estar interesado en esa grandísima inversión y contaba con el dinero para hacerla— o tal vez sólo tres. se decía que, aunque nadie supiera nada, la última semana del penúltimo mes del primer año de la nueva era se anunciaría algo. ¿qué?: ¿los concursantes? ¿los finalistas? ¿el ganador? hubo quienes pensaban que eso no era posible, que las cosas deberían de haber cambiado —eso dijeron al volver al poder: que ya habían aprendido un poco de eso que llaman democracia, con sus procedimientos y sus exigencias de claridad, transparencia y rendición de cuentas. y otros decían que era de esperarse, que nada había cambiado, que en el fondo todos eran parte de un sistema corrupto donde no valían las mejores ideas sino las mejores relaciones y que nada cambiaría mientras nadie le dijera a los otros que así no estaba bien.

cuando llegó a ese punto, mi amigo recibió una llamada de teléfono. habló bajo, asintió tres veces y colgó. me dijo que tenía que irse con urgencia. pedimos la cuenta y al despedirnos, casi al salir, alcancé a decirle “qué suerte que en nuestro país todo es distinto.” sonrió, levantó la mano para parar un taxi que pasaba enfrente, se subió y, antes de cerrar la puerta del taxi, me respondió: “¡qué suerte!”

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Written by ahgalvez

21/11/2013 at 17:40

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mis cartas sobre la mesa

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hace unos días me enteré en twitter —por mensajes de mauricio rocha y axel arañó— del resultado del concurso para el museo de historia natural de oaxaca —que fue publicado en archdaily. como acostumbramos, algunos que también publicamos en proyecto público, cuestionamos la transparencia y los procedimientos del supuesto concurso en el que ganó un proyecto que, dicho sea de paso, no resulta muy afortunado. también como ya es costumbre, hubo quien criticó nuestra reacción y, sobre todo, el que reclamemos estos casos sólo cuando no ganan amigos. intentaré explicar mi posición al respecto.

1. del museo de historia natural de oaxaca. la principal duda que varios compartíamos era quién y cómo había convocado a un proyecto de ese calibre sin que, al parecer, muchos se enteraran. en una serie de tuits @alexhestela explicó, primero, que la convocatoria para el museo fue hecha por el conacyt a través de los fondos mixtos a principios del 2012. en las bases se puede leer que se convoca

“a las instituciones, universidades públicas y particulares, centros de investigación, empresas, laboratorios y personas morales que se encuentren inscritas o en trámite de inscripción en el registro nacional de instituciones y empresas científicas y tecnológicas, a presentar propuestas de investigación científica y tecnológica que respondan a la siguiente demanda establecida en el área:

área 1. investigación científica aplicada

demanda 1.1. desarrollo del proyecto ejecutivo del museo de historia natural de oaxaca.”

la convocatoria agrega que el presupuesto para el desarrollo del proyecto será de 4 millones de pesos, repite que pueden participar “instituciones, universidades públicas y particulares, centros, laboratorios, empresas privadas y demás personas morales dedicadas a la investigación científica y tecnológica, y al desarrollo tecnológico” y que se debían entregar las propuestas el 30 de abril del año pasado.

la publicación de los resultados explica que el 21 de septiembre del 2012 —cinco meses después de entregadas las propuestas— se eligió ganador al proyecto presentado por la universidad josé vasconcelos de oaxaca, cuyo representante es carlos espíndola pérez guerrero.

en un video de noticiasnet.mx —subido a youtube el 9 de marzo de este año— se dice que, en un evento privado, el conacyt y el gobierno de oaxaca anunciaron el proyecto del museo de historia natural de oaxaca y que jorge enrique moreno vega, director regional del conacyt, confirmaba que hasta el momento se habían “inyectado” seis millones de pesos para su desarrollo —nótese que en la convocatoria se afirma que el conacyt contaba con un presupuesto de 4 millones. en el mismo video se dice que carlos espíndola pérez guerrero, representante de la universidad vasconcelos, estima  el costo del museo entre los 10 y los 30 millones de dólares —un estimado, a mi juicio, bastante impreciso.

me llama la atención que aunque carlos espíndola pérez guerrero, rector de la universidad vasconcelos, explique el proyecto arquitectónico mediante profundas metáforas —”el concepto arquitectónico del museo se basa en el árbol del pochote, característico de oaxaca y su planta se basa en el principio de la espiral de arquímedes” y “la museología del museo cubre los tres niveles de comunicación discursiva: el emotivo, el didáctico y el lúdico, lo cual quiere decir que todo lo incluido en el museo sea: estético, muy claro y fácil de comprender y de amplia participación del público”— la universidad, al menos en su sitio web, no ofrezca las carreras ni de arquitectura, ni museografía o museología, ni ciencias naturales ni nada que pudiera estar relacionado con el planteamiento científico de un museo de ese tipo.

otra cosa: en la información que proporciona archdaily se puede leer que el encargado del “desarrollo conceptual del museo” y el “director general del proyecto arquitectónico” fue héctor joaquín carranza palacios, mismo que según una nota de e-oaxaca fue expulsado públicamente del colegio de arquitectos de oaxaca por usurpación de funciones, pues “obtuvo de manera ilegal un registro en la dirección general de profesionistas de la secretaría de educación pública para autonombrarse presidente del colegio de arquitectos del estado de oaxaca.” carranza también fue, al menos hasta diciembre del 2011, director general de ordenamiento urbano, centro histórico y medio ambiente sustentable de oaxaca.

en fin, además de todo lo anterior, me llama la atención que una convocatoria para un museo que costará entre 10 y 30 millones de dólares, se publique en un sitio web de manera que, aunque pudieron haberse inscrito cientos de participantes a nivel nacional, sólo lo hayan hecho tres. eso, además de toda la confusión antes descrita —o precisamente por eso— explica que se trate de un proyecto más bien anodino.

2. de los concursos. por supuesto mientras las reglas no sean claras, mientras los proyectos arquitectónicos de obra pública ocupen un renglón en los planes de instituciones locales o federales, aunque se destinen 4 —luego 6— millones para su desarrollo, mientras las decisiones arquitectónicas y urbanas se dejen a la voluntad y gusto de funcionarios menores o de delegados —como víctor romo de la miguel hidalgo escogiendo proyectos para el “corredor turístico y cultural luis barragán” o pretendiendo transformar mazaryk en la 5ª avenida niuyorquina—, de gobernadores con pésimo gusto y peores intenciones —con sus planetarios y sus monumentos ridículos—, o de funcionarios que presumen sus ocurrencias como grandes proyectos —cual consuelo saizar el sexenio pasado— o que cuando organizan concursos lo hacen mal o a medias —como acaba de hacer el inba para la curaduría de la bienal de venecia—, o se siga trabajando para hacerle el caldo gordo a un funcionario, aunque sea el presidente, la cosa no irá mejor: la buena arquitectura pública será un accidente, pues ni siquiera el trabajo anterior de un arquitecto garantiza resultados cuando la calidad se somete a los caprichos de algún funcionario y a los tiempos políticos —como lo vimos con prácticamente todos los proyectos encargados y abandonados sin terminar por consuelo saizar el sexenio pasado, pero también con infraestructura urbana como el segundo piso de la ciduad de méxico, cuyo encargado —fernando aboitiz— fue premiado por su pésimo trabajo con la gerencia de la ciudad —lo bueno, tal vez, es que nadie sabe qué diablos hace la dichosa agencia que dirige.

y llego, en fin, al reclamo de algunos sobre el hecho, innegable, de que varios compañeros y, sobre todo, amigos míos hayan tomado parte en este juego que muchas veces no es ilegal —consuelo saizar, de nuevo, inventó un retorcido argumento para justificar las asignaciones de proyectos— pero casi nunca es limpio. se que en muchos casos la participación se acepta pensando en la propia capacidad para hacer las cosas bien y mejor que otros —a sabiendas que siempre habrá quien acepte el encargo. si fuera cura o analista diría que hay una mezcla de soberbia e ingenuidad —no lo soy. pienso, eso sí, en la obligación que tenemos —llámenme romántico o radical—, no sólo como arquitectos sino como ciudadanos, de trabajar buscando procesos transparentes, plurales y abiertos, tanto para la elección de representantes como para la de arquitectos a cargo de proyectos de obra pública.

ps. hace algunos meses leí un ensayo de héctor ayala publicado por tumbona ediciones. ayala, duro, escribe:

“en méjico (sic), país de analfabetas e ignorantes a los que hay que ilustrar, quien sugiere que posee la episteme, el logos, se ubica tres o cuatro escalones por encima. país clasista de base, cuyo racismo deudor de los años más crueles de la conquista española no se ha disipado nunca, desarrolló un eficaz entramado de exclusionismo letrado. no cabe duda de que méjico sigue siendo un país de castas.”

me parece que, para intentar dejar eso atrás —cosa harto difícil— es hora de comprometernos todos en buscar procesos democráticos y la transparencia y rendición de cuentas, la pluralidad y la apertura. no se trata de organizar cacerías de brujas ni de buscar la paja y la viga en el ojo ajeno, pero no podemos seguir criticando el compadrazgo en un sindicato cuando defendemos que a un arquitecto se le otorgue un proyecto público por sus méritos a los ojos de una sola persona —aunque le atine— y menos la ficción de procedimientos que, lo sabemos, no son claros. sólo así, tal vez, podamos hacer realidad ese mito nacional: el de la grandeza de nuestra arquitectura.

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21/09/2013 at 18:49

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el concurso de la bienal

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por fin, ayer salió la convocatoria para el concurso abierto del curador o grupo de curadores para la participación mexicana en la bienal de arquitectura de venecia, que se inaugura en junio del próximo año —es decir, dentro de ocho meses y ocho meses después de que se dieron a conocer el director, rem koolhaas, y el tema, fundamentals. una semana antes, varios enviamos una carta a dolores martínez orralde, directora de arquitectura y conservación del patrimonio artístico inmueble del inba. propusimos que, pese al corto tiempo, se convocara de manera pública y abierta a un concurso para los cargos de comisario o curador — en la carta también nos comprometimos a no participar ni como curadores ni como arquitectos en la bienal para evitar conflictos de interés y suspicacias. la convocatoria se publicó por fin ayer —es ganancia. pero, pese a que tuvieron ocho meses para plantearla, quedaron algunos cabos sueltos, y no menores.

en la misma carta poníamos como ejemplo el concurso que organizó para la misma bienal el consejo nacional para las artes de chile. enumero tres diferencias importantes en relación con el caso chileno.

primero sobre los participantes. allá se leía en el sitio web que podían hacerlo “tanto chilenos como extranjeros residentes en chile, que sean arquitectos con experiencia comprobada en proyectos curatoriales, editoriales, de investigación o expositivos,” y en las bases del concurso —un pdf que se descarga del mismo sitio— se lee que el postulante “podrá presentar de forma voluntaria una nómina individualizando a un equipo asesor cuyos integrantes podrán ser chilenos o extranjeros, que colaborará en la propuesta y que podrá constituirse por especialistas en teoría, historia y crítica de la arquitectura chilena de 1914 al 2014, en diseño y montaje de exposiciones o museografía, en dirección de arte y diseño gráfico o en iluminación.” acá “podrán participar todos los arquitectos en un equipo que incluya un historiador y un museógrafo, y que cuente con la experiencia, la solvencia, la infraestructura y el equipo de asesores requeridos para realizar y coordinar el desarrollo de un proyecto en los tiempos previstos”. en otras palabras, el museógrafo y el historiador acá son obligación, además de la curiosa exigencia de “la infraestructura” —¿a qué se refieren?— para realizar y coordinar el desarrollo del proyecto en los tiempos previstos —con la escasa previsión que caracteriza a nuestros burócratas culturales.

segundo sobre el jurado. en el caso chileno se dan los nombres de seis —beatriz colomina, fernando pérez oyarzun (ambos jurados internacionales), rodrigo pérez de arce, enrique walker, sebastián gray y pablo allard, además de un arquitecto representante de los concursantes —es decir: los concursantes proponen nombres para un jurado y votan por uno. acá el sexto punto de la convocatoria dice “el jurado seleccionará el primer, segundo y tercer lugares.” ningún nombre, así que no sabemos quién juzgará, si hay jurados internacionales y menos si habrá —cosa por demás improbable— un jurado representante de los concursantes.

tercera diferencia: justamente lo de los tres lugares. en el caso chileno la mecánica era seleccionar las diez propuestas más idóneas —”de conformidad a los criterios de evaluación,” que también se publicaban— para presentarse un mes después ante el jurado por los postulantes. acá, tras ocho meses que se tardó el inba en pensar la convocatoria que ayer hizo pública —tres días después de que en chile los diez seleccionados se presentaron ante el jurado— le da a los participantes 19 días para armar un equipo en el que forzosamente debe haber un arquitecto, un historiador y un museógrafo y luego hasta el 10 de enero para presentar su propuesta. tras el fallo inapelable del anónimo jurado, tendremos tres lugares —¿para qué el segundo y el tercero?— que recibirán, cada uno, 100 mil pesos. el ganador tendrá entonces cinco meses para hacer lo que se llevará a venecia —cantando, tal vez, de los 16 meses que teníamos ya namás nos quedan 5, 5, 5.

además, en el sitio de la convocatoria chilena se podía consultar el plano del espacio destinado a la muestra. acá, por supuesto, no. de hecho la convocatoria del inba dice que la muestra tendrá lugar en el arsenal, cuando se supone que méxico ya tenía un pabellón en la iglesia de san lorenzo —más allá del hecho de que ese lugar, además de la romántica belleza de la ruina, parece tenerlo todo en contra— y por lo que publica hoy el periódico excelsior, no ha habido respuesta de por qué el cambio —¿o duplicidad?— de sede.


en fin. qué bien que el grupo a cargo de la participación de méxico en la bienal de arquitectura de venecia se seleccione en un concurso abierto y no, como es costumbre aquí, según el gusto o los compromisos del funcionario en turno —esperemos y exijamos que eso pase cada vez más y en todo tipo de proyecto público, desde la delegación o el municipio hasta los encargos de los pinos. pero qué mal que, tras ocho meses perdidos en preparar la convocatoria, ésta tenga esos cabos sueltos que comprometen su claridad y hasta la transparencia, lo que, inevitablemente, generará suspicacias —al menos mías, que acostumbro pensar mal.

Written by ahgalvez

12/09/2013 at 08:55

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sólo cuatro

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sólo por apuntar algo del informe de peña nieto, léase lo siguiente, tomado de la página de la presidencia:

Revertir el abandono e incidir positivamente en la plusvalía habitacional, por medio de intervenciones para rehabilitar el entorno y mejorar la calidad de vida en desarrollos y unidades habitacionales que así lo necesiten.

A fin de revalorar el patrimonio de los trabajadores y revertir el proceso de abandono de vivienda, el INFONAVIT en coordinación con los gobiernos locales, en agosto puso en marcha el Programa Mejorando la Unidad que apoya el mantenimiento de las principales unidades habitacionales del Distrito Federal, lo que representa el inicio de las acciones para transformar el rostro y la imagen urbana de diversas comunidades a nivel nacional.

Para el cumplimiento del Compromiso Presidencial “Establecer un programa de apoyo al mantenimiento de las principales unidades habitacionales en el Distrito Federal”, se desarrollaron las siguientes acciones:

Entre enero y julio de 2013 se realizó un análisis de programas de desarrollo urbano, en el que se incluyeron los programas Hábitat y Rescate de Espacios Públicos. En este periodo se realizaron cuatro de los 16 proyectos ejecutivos que comprenden el programa piloto.

anoto: se busca revertir el abandono y aumentar la plusvalía de la vivienda de los trabajadores del país, para lo que se puso en marcha el programa mejorando la unidad en las principales unidades habitacionales del distrito federal —dicho de otro modo: para mejorar la vivienda de los trabajadores del país se seleccionan las principales unidades habitacionales del distrito federal. ¿quién y cómo decidió cuáles eran las principales? ¿son las que estaban en peores condiciones y necesitaban de atención urgente? ¿por qué sólo del distrito federal?

pero sigue: hay un programa piloto que comprende 16 proyectos. es decir: de todas las unidades habitacionales deterioradas de trabajadores del país se pasó a las principales del distrito federal y se hizo un programa piloto con 16 proyectos. ¿son esos 16 las principales unidades del país, digo: del distrito federal? ¿es uno por cada delegación o le restaron el día de mi cumpleaños al número que estaban pensando? ¿por qué no uno por cada estado —ya que ni de chiste sería uno por cada municipio?

ah, pero no es todo: se realizaron cuatro de los proyectos ejecutivos. ¿cuatro? ¿pasamos de la vivienda de los trabajadores del país a cuatro proyectos? y para quienes no están familiarizados con el lenguaje de los arquitectos: cuatro proyectos ejecutivos. es decir: los planos necesarios para construir la obra, pero no la obra en sí —además, por lo que yo se, lo que hasta ahora se tiene son cuatro anteproyectos conceptuales: dibujos de ideas (y no se si buenas, viables, plausibles). pero, bueno, supongamos que fueran cuatro —¡4!— proyectos ejecutivos de un plan piloto para mejorar la vivienda de los trabajadores del país.

si para muestra basta un botón, no quiero pensar qué nos diría un análisis minucioso del primer informe del gobierno de peña. pero sería bueno preguntarnos qué piensan los responsables del plan piloto —reducido a cuatro: uno, dos, tres, cuatro proyectos— y qué piensan los arquitectos o grupos de arquitectos a cargo de los 4 —o de los 16— proyectos ejecutivos del plan piloto para mejorar la vivienda de los trabajadores del país. a mi juicio una de dos: o los arquitectos seguimos pensándonos salvadores del mundo —¡arquitectura o revolución! pero claro, sin los tamaños del autor de dicha frase— o ya de plano nos asumimos como figuras decorativas que poco pueden ofrecerle a la sociedad, cuando mucho cuatro —sí: 4— proyectos ejecutivos de un plan piloto de 16 propuestas en el distrito federal para mejorar la vivienda de los trabajadores en el país. así sea.

Written by ahgalvez

03/09/2013 at 20:12

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¿quién soy yo para juzgar a los gais?

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ése es el título de una entrevista aparecida hoy en el país: parece que eso respondió, al salir de brasil, el papa francisco. he visto hoy varias veces esa frase citada y publicada en tuiter y otros medios, como si marcara una posición distinta si no de la iglesia católica sí de su principal representante. y confieso que no entiendo por qué las fanfarrias. sí, es un respuesta moderada y que, en cierto sentido, no condena del modo que lo hacían sus antecesores —¿quién soy yo para juzgar a los gais?— pero precisemos: no estamos oyendo a un papa hablando ex cátedra o revocando y renovando dogmas. en el pasillo de su avión, lo que bergoglio dice no cambia en nada lo que los anteriores han dicho. “si una persona es gay, y es de buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarla?” habría que preguntarle qué es, para él, ser de buena volutnad. porque en la misma entrevista dice que “la iglesia se ha expresado ya perfectamente sobre eso, no era necesario volver sobre eso, como tampoco hablé sobre la estafa, la mentira u otras cosas sobre las cuales la iglesia tiene una doctrina clara.” ojo: sobre la homosexualidad, como sobre la estafa y la mentira, la iglesia tiene ya una postura clara: que están mal, lo sabemos. y agrega que “no era necesario hablar de eso, sino de las cosas positivas que abren camino a los chicos.” de nuevo : no es necesario hablar de eso sino de cosas positivas —la homosexualidad, supongo, no lo es— que abren camino a los chicos —la homosexualidad, supongo, no lo hace. “además —sigue el papa— los jóvenes saben perfectamente cuál es la postura de la iglesia.” es decir: para qué me preguntan a mi lo que piense:  no importa lo que yo —el papa: ¿quién soy yo para juzgar?— o cualquier otro piense sino la postura oficial de la iglesia —que es una verdad incuestionable. el asunto ya es cosa juzgada: está mal. así cuando le pregunta algún reportero, insistente, “¿pero cuál es su postura en esos temas?”, bergoglio responde: “la de la iglesia, soy hijo de la iglesia,” confirmando que no tiene postura, o que si la tiene no importa. así que, si alguno intuyó un cambio, será sólo un cambio de tono, pero no de fondo. nada que aplaudir, pues.

Written by ahgalvez

29/07/2013 at 18:19

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sin lugar para la basura

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una campaña que recuerdo de mi lejana infancia fue aquélla del ponga la basura en su lugar. además de la cancioncita, fea pero pegajosa, en aquellos años la ciudad fue amueblada con grandes tambos pintados de verde —¿o eran anaranjados?— con la leyenda repetida casi como mantra: ponga la basura en su lugar. eran los años —un poco antes o un poco después— en que hank gonzález transformó radicalmente la ciudad con sus ejes viales —resultado de ese mandamiento de los dioses locales que sustituyó al dado por jehová: amaras al coche sobre todas las cosas— y que, además de un sistema de transporte público bien estructurado —en cada eje vial habían dos carriles destinados a transporte público: delfines, ballenas y troles— o un sistema de señalización simple pero efectivo —el color de los letreros indicaba la dirección: negro sobre amarillo en los ejes norte o sur cuando se iba hacia el poniente, amarillo sobre negro si al oriente; rojo sobre blanco en los ejes poniente u oriente si el sentido iba al norte, blanco sobre rojo si iban al sur—, tenían botes de basura en cada esquina.

hoy los botes de basura parece excepción. hace un momento compré un café en la esquina de moras y parroquia. al llegar a la siguiente esquina, moras y félix cuevas —eje 7 sur, para quienes aprendimos aquella nomenclatura—, ya había terminado el café y tenía un vaso vacío en la mano —además de un librito, un lápiz y mis lentes. caminé cuatro o cinco cuadras hasta la estación del metro “hospital 20 de noviembre” sin encontrar ningún bote de basura. esperaba encontrar uno al entrar a la estación de la línea 12, inaugurada hace menos de un año. no hubo ninguno. me bajé dos estaciones adelante, y caminé de nuevo por eje 7 hasta división del norte y luego por esa calle las 4 o 5 cuadras hasta mi casa, donde al final pude tirar el vaso. en algún momento pensé en tirarlo en la calle. no sabía si hacerlo discretamente —como quien abandona algo que no quiere— o descaradamente, con un gesto de enojo: un acto no de desobediencia civil sino, al contrario, en memoria de aquél entrenamiento infantil que me enseñó que había un lugar para la basura. no pude de ningún modo. un reflejo casi pavloviano me impedía abrir el puño y soltar el vaso. eso está mal —decía una voz en mi cabeza mientras de fondo oía la tonada del ponga la basura en su lugar.

la falta de botes de basura en una calle que acaba de ser remodelada —al mismo tiempo que se hizo la nueva línea del metro, donde tampoco hay botes para la basura— no es un olvido menor. sumemos que en muchas, muchísimas calles no hay pasos peatonales pintados —ya ni esperar que sean respetados por los automovilistas— o que sigue habiendo cruces en calles de circulación rápida sin semáforos o señalización clara, el estado de las banquetas, que por falta de mantenimiento, apropiación ilegal —y no sólo de “ambulantes” sino tanto o más de comerciantes establecidos o simples vecinos—, privilegio del auto —estacionándose o con rampas de proporciones casi teotihuacanas para poder entrar a la cochera—, resultan intransitables —y ni hablar de las condiciones para personas que caminan con dificultad, que usan silla de ruedas o que ven poco o nada— y con escasos lugares para sentarse a la sombra o guarecerse de la lluvia . todo eso es resultado, me parece, de una ciudad que está pensada con las patas pero no para quienes las usamos: no para el peatón, no para el transeúnte, no para el paseante. que ya no haya lugar para poner la basura va junto con pegado, pues, con que ya no haya lugar para quien camina, con que la calle ya no sea espacio público sino mera vialidad. para poner la basura en su lugar, tendría que haber primero un lugar para nosotros mismos.

Written by ahgalvez

15/06/2013 at 16:52

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el perico morado

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había una vez un perico morado que repitió varias veces —no demasiadas, es cierto, y en voz baja, si eso se puede decir de un perico— que su color lo hacía único, más bello que cualquier ave del paraíso y que eso, simplemente eso, le daba un valor incomparable y que por favor le creyeran y no lo fueran a criticar. fin de la fábula.

hace unos días vinieron jacques herzog y pierre de meuron a méxico a dar una conferencia. la plática fue un éxito: lleno total. no era de extrañar: son buenos arquitectos, reconocidos prácticamente por todos y con razón: su trabajo los respalda. pero al terminar la plática tuvimos noticia de que h&dm trabajarían en la ciudad de méxico, encargados de proyectar barrios temáticos en distintas zonas de la ciudad. en 3 o 4 tuits dije, más o menos, que bien, pero ¿por qué ellos y por qué eso? cuando algunos amigos me preguntaron la razón de mis comentarios, decidí explicarme y lo hice en el lado a de este blog.

hoy, simon levy, director de calidad de vidala empresa paraestatal del gobierno del distrito federal que está a cargo de los proyectos que harán h&dm, me envió en tuiter una liga a su blog en animal político. el título de la entrada es el avestruz de color púrpura. resumo la “fábula” que pueden leer allá: un día aparece un avestruz púrpura en un zóológico, otras aves, insatisfechas y celosas, hacen un ruido atroz hasta que la echan fuera. se va a otro zoológico que resulta exitoso y aquél del que huyó fracasa.

tras ese momento de esopo redivivo —¿será que ayer fue domingo de resurrección?—, levy escribe, entre otras cosas llenas de lugares comunes sobre la “desinformación en la era de la información”, que “la generación en que vivimos podría encontrarse frente a la caducidad de reglas del espacio-mundo real donde la tecnología crea a través de los blogs y del marketing digital, microfranquicias informativas o paleros robotizados a modo eficaces en el desprestigio. si acaso, también periodistas reales que buscando adaptarse a la nueva realidad, viven de infraestructuras del pasado usando renovados seudónimos o máscaras digitales que combinan las relaciones con la eficacia de crear opiniones virales que retuitean creencias.” en otras palabras, tratando de sacar algo en claro de la prosa de nuestro fabulista, parece que levy desconfía de las opiniones ajenas y, peor, rehuye la crítica abierta en las redes sociales. llega incluso a escribir que “las bondades de la democracia de la tecnología” —¿eh?— “si bien crean más oportunidades y transparencia en la información, está resultando ser tan peligrosa (sic) como la censura totalitaria.” de nuevo traduciendo: levy piensa que el poder de que cualquiera pueda decir lo que piensa es tan grave como lo contrario, la censura totalitaria. un absurdo, pues, al que suma estas preguntas: “hacia dónde vamos con la regulación de los medios digitales y los espacios? ¿la libertad de unos por opinar puede terminar con la dignidad de otros al intentar progresar?” —¿entienden algo?

como no conozco a simón levy y ya que me envió una liga a su fábula y la complicada disquisición sobre  los peligros de la libertad de opinión, y yo opiné sobre algo que le atañe —el tema de herzog y de meuron, que probablemente para abreviar podríamos desde ahora llamar la avestruz púrpura— supongo que algo me quiso decir. lo curioso es que no dice nada de lo que debió haber dicho. en mi texto yo hice, al final, cuatro simples preguntas: ¿por qué las zodes, por qué esas zodes, por qué en esos lugares y, también, por qué esos arquitectos y no otros? yo no quería una fábula de esopo, ni de la fontaine. como director de una “empresa de participación estatal mayoritaria” que pretende ejecutar grandes proyectos en la ciudad —así sea con recursos privados— supongo sería muy fácil responder eso: ¿por qué las zodes, por qué esas zodes, por qué en esos lugares y, también, por qué esos arquitectos y no otros? —aunque quizá no: si ustedes van a la liga plan de trabajo 2013 en la página de calidad de vida, la encontrarán vacía. y responder con datos y no con fábulas a críticas y opiniones —que eso son, sí.

en fin, a mi juicio, lo mejor del texto de levy es el epígrafe de goethe, puesto muy bien en práctica por nuestro autor: “se tiende a poner palabras allí donde faltan las ideas.”

Written by ahgalvez

01/04/2013 at 13:57

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