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firmar o no firmar

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imaginen un cruce de calles donde los automovilistas se pasan el alto constantemente arriesgando a los peatones que lo atraviesan —algo fácil de imaginar en la ciudad de méxico. imaginen un grupo de vecinos automovilistas de la zona que proponen un acuerdo: ninguno se pasará ese alto. e imaginen que algunos dijeran: de acuerdo, pero hay excepciones: si al pasarnos el alto ayudamos a que la circulación vaya más rápido y lo hacemos con cuidado… ahora imaginen que en ese crucero no hay ni semáforo ni paso peatonal pintado ni ningún tipo de señal —de nuevo, cosa común en la ciudad de méxico. y un grupo de vecinos que dijera: pidamos que pongan un semáforo para los autos, otro para los peatones y que pinten el paso peatonal, pero en lo que lo hacen, actuemos como si ya estuvieran y respetemos el alto en la esquina. ahora imaginen a otro grupo de automovilistas que dijera: no, eso no está bien: si no hay semáforo no hay semáforo y cada quién puede decidir si se pasa o no; además lo hacemos siempre con precaución y con el único objetivo de beneficiar al prójimo acelerando el tránsito; nosotros somos expertos conductores y sabemos qué le conviene a todos.

ya se: mi analogía cojea por muchos lados en relación a la obra pública, las asignaciones directas y la manera de actuar al respecto de muchos arquitectos. pero ayuda.

hace tres semanas publiqué en el blog de proyecto público un texto titulado el otro lado de la democracia. básicamente retomaba una propuesta de mario ballesteros que víctor alcérreca había hecho suya: si los arquitectos nos quejamos de la manera como se planean y asignan los proyectos de obra pública y luego del modo como se construyen, hay, por supuesto —como ya se está haciendo— que buscar que las leyes al respecto cambien, que sean claras y que favorezcan procesos transparentes y la óptima rendición de cuentas. en lo que eso pasa, sugerían víctor y mario, ¿por qué no comenzamos por firmar un manifiesto donde nítidamente cada uno de nosotros se comprometa a no ser parte de proyectos públicos que no nazcan de buenas prácticas democráticas?

pareciera que la propuesta es clara: no aceptar tomar parte de proyectos de obra pública que no hayan sido planeados, gestionados y asignados mediante buenas prácticas democráticas. como la propuesta no tuvo mucho eco al principio en tuiter ni al escribir aquél texto, supuse que la causa era la dificultad de manifestar el compromiso con una simple firma. así, abrí una petición en change.orgmás que una petición —en principio no se le entregaría realmente a ningún funcionario— era lo que dice: un compromiso que se pudo haber redactado de manera sucinta diciendo: yo —y ahí la firma— me comprometo a no ser parte de proyectos de obra pública, arquitectónica o urbanística, que no nazca de buenas prácticas democráticas. claro, surge la duda de cuáles son las buenas prácticas democráticas. a mi parecer, aquellas en las que no hay dudas sobre la transparencia de las decisiones ni conflictos de interés y que se ajustan a una estricta rendición de cuentas. ¿es así?

en otro texto publicado en el blog de proyecto público con el título porque sícité un par de ensayos de norberto bobbio. en el primero, democracia y secreto, bobbio dice que “la democracia es idealmente el gobierno de un poder visible, es decir, el gobierno cuyos actos se realizan ante el público y bajo la supervisión de la opinión pública.” luego explica que contra ese principio se ejerce un poder invisible. desde afuera pero también desde dentro del gobierno, cuando se toman decisiones que benefician a particulares de manera ilícita y se mantiene la opacidad en el ejercicio del poder —lo que es, según bobbio, una negación de la democracia. en el otro ensayo, bobbio cita a kant afirmando que la injusticia de aquellas acciones que para lograrse deben mantenerse en secreto. ahí también cita a francesco guicciardini, historiador y político del siglo XV: “es increíble cuánto le beneficia a aquel que administra el que las cosas permanezcan en secreto.”

bajo esa idea, acaso simple, de buena práctica democrática, asumo que de cualquier proyecto público —de una banqueta a un aeropuerto, por ejemplo— un funcionario del gobierno debe tener la capacidad y, además, la obligación de explicar, clara y objetivamente, por qué se hizo de tal o cual manera y por qué se escogió y bajo qué criterios o procedimientos a tal o cual especialista —arquitecto, diseñador, urbanista— para realizarlo, además de poder explicar todas las decisiones técnicas que garantizan que ese proyecto es el mejor posible, en términos de eficiencia, economía, pertinencia y utilidad. si le preguntamos al presidente municipal o al delegado por qué ese proyecto hecho por tal arquitecto y de aquella manera, debe ser capaz de explicarlo con claridad y datos técnicos —y quien piense que no hay datos técnicos para explicar por qué un proyecto se hace de una manera y por cierta persona o tiene un concepto muy reducido de lo técnica o uno muy vago del proyecto.. o ambos.

¿cuántos han firmado la petición? hasta ahora 435 personas, incluyendo algunos arquitectos reconocidos. faltan más, por supuesto y faltan muchos nombres de arquitectos que sabemos han hecho o hacen ahora mismo proyectos para el gobierno. ¿por qué?

entre los comentarios que me han hecho al respecto me dicen que “esa no es la manera”, que es “demasiado radical”, que “así se divide al gremio” —curiosa idea de un par de docenas de arquitectos: pensar que se divide al gremio pidiendo que el gremio tome una actitud de bloque— y que para qué firmar si, al aceptar una comisión directa de un funcionario público, actualmente, no se viola ninguna ley —a lo que he tenido, para mi sorpresa, que responder explicando cómo una licitación arreglada, en la que se pide a un par de amigos presupuestos más altos al propio, cual se arreglan la mayor parte de estas asignaciones, es, técnicamente, un fraude. también hay quienes no firman por estar trabajando actualmente para el gobierno.

pese a la honestidad de la última postura, sorprende la tácita aceptación de la ausencia de buenas prácticas democráticas en ese tipo de encargos pues, si se tuviera la convicción de que, más allá de los vericuetos para aparentar legalidad, hay claridad, transparencia y no se incurre en ningún conflicto de interés, ¿por qué no firmar?

si suponemos que, por ejemplo, pretender arreglar en cenas privadas el posible futuro de la vivienda social, gracias a la colaboración entre funcionarios del gobierno, arquitectos y desarrolladores inmobiliarios, es un ejercicio de la máxima pulcritud democrática, transparente y sin visos de ningún tipo de conflicto de intereses, ¿por qué no firmar? —¿y por qué no hacer públicos los procesos mediante los cuáles se toman ciertas decisiones? ¿por qué, en fin, privilegiar el secreto, que tanto beneficia a quien administra?

se que en muchos esta actitud nace de una creíble buena fe: la confianza en que uno sabe y puede aportar lo que hace falta para que la sociedad, en ciertos aspectos, mejore. pero también hay buena fe del lado de quienes hemos firmado el compromiso de no aceptar proyectos de obra pública que no surjan de prácticas y métodos democráticos y pensaría que la primera “buena fe” se confunde con algo de ingenuidad —como si no supiéramos que esos métodos y el secreto que implican perjudican más de lo que benefician— y otro tanto de soberbia. muchos de quienes reciben estos encargos suponen que han sido llamados por sus probados méritos pero, curiosamente, renuncian a probarlos de otra manera —un concurso, digamos—, más allá de la envidiable habilidad para socializar con el funcionario en turno.

tampoco creo que no firmar sea resultado de una actitud pragmática: eso no es pragmatismo, o al menos no uno que suscribirían ni james ni rorty: uno que dialoga y discute la cosa pública… en público.

¿firmar o no firmar? como hasta ahora, cada uno decide. me sorprende —me molesta, incluso— la política del silencio que envuelve la decisión de no hacerlo. ¿por qué, si no se firma, no hacer públicos los motivos, no invitar a la discusión? ¿por qué no pedirle a tal o cual funcionario que explique, claramente y sin rodeos, por qué y cómo ha decidido contratar a tal o cual arquitecto, con qué mecanismos, con qué reglas, con qué beneficios para todos y cada uno?

¿firmar o no firmar? yo —que parece soy como un fundamentalista de la arquitectura— diría: firmar y, si no, de menos explicar por qué no hacerlo (el blog de proyecto público está abierto para dialogar y debatir)

termino con algunas líneas de un texto que publicó hoy jesús silva herzog márquez en el periódico reformael camino del cínico: 

El camino del cínico corroe, en efecto, la política. El cínico afirma que no depende de nadie. (…) El cinismo es la indiferencia radical al juicio de los otros. (…) El ideal es actuar públicamente sin el estorbo del honor. Hacer lo condenable sin remordimiento alguno; hacerlo pública y reiteradamente, sin asomo de rubor.

Vivimos ahí, en el paraíso de los cínicos. Lo que piensen de nosotros nos tiene absolutamente sin cuidado, nos dice, de muchas maneras, la clase política que actúa, en esto, con una sola voluntad de burla. Sus recatos no son los nuestros, nos dicen al encubrirse. Los actores políticos se sorprenden de la indignación que provocan pero están seguros de que el enfado es un reflejo pasajero que se desvanecerá muy pronto. Protegidos por las reglas, seguros por un régimen que los consiente, cobijados por una prensa que cuestiona poco, creen que es innecesaria, incluso, la apariencia de decoro.

(…)Nuestra política sigue el camino del cínico. Se ha desprendido de cualquier ambición de respetabilidad. (…) Como si el juicio colectivo fuera irrelevante, como si la indignación careciera de efectos. Como si el prestigio fuera un adorno inservible. Buscar la restauración de la confianza en este contexto es simplemente absurdo.

evitemos el camino del cínico…

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Written by ahgalvez

23/02/2015 at 22:50

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el colegio de arquitectos organizará concursos en la miguel hidalgo

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hace unas semanas empezamos entre varios a cuestionar a víctor romo, delegado de la miguel hidalgo, sobre la manera como decidió qué proyectos eran necesarios en la demarcación que gobierna y cómo seleccionó a los arquitectos que los desarrollan. siempre hubo una primera respuesta puntual: ¿cuáles proyectos? después, nada. ante el silencio repetido pedí la información por medio de infomexdf pero, al mismo tiempo, decidí volver a buscar una respuesta ahora de manera personal.

el miércoles 5 de marzo víctor romo, antes de una plática de victor legorreta en la universidad iberoamericana, presentó de manera general los proyectos en su delegación. al terminar su exposición, un tanto a fuerza, le pregunté lo mismo: cómo se decidió qué proyectos eran necesarios y quiénes los harían. respondió, de nuevo, que cuáles proyectos, eran muchos —77 en la delegación. los nueve que están expuestos en la vitrina, dije. por cierto, en una vitrina de la universidad iberoamericana se exhibían algunos proyectos para la delegación miguel hidalgo. proyectos es, sin duda, una exageración: ideas, conceptos (esa palabra que tanto les gusta a los creativos), apenas unos esbozos.

primero romo respondió que no tenía a la mano los datos de todos esos proyectos —nueve— pero que ninguno había sido solicitado por la delegación: los arquitectos, generosos, los habían donado.

antes de salir apresuradamente —asunto de compromisos previamente agendados—, víctor romo dejó a carlos ruiz de chávez, director de calidad y proyectos delegaciones, para que nos aclarara nuestras dudas. de nuevo repitió que los proyectos eran donaciones de los arquitectos, que hasta entonces no habían recibido ningún pago por sus propuestas —habría que preguntarse si sólo las ideas fueron obsequiadas o si también el desarrollo de las mismas, en cientos de planos, maquetas y cálculos por venir, serán trabajados por pura filantropía y sin ningún cargo al erario.

al iniciar su plática —en la que no mostró ni una sola imagen o siquiera un croquis sobre el proyecto que desarrollará en la miguel hidalgo— víctor legorreta confirmó: el no ha firmado hasta ahora ningún contrato —supongo innecesario al tratarse de una donación. además, nos explicó que los concursos no son necesariamente la mejor manera de seleccionar a un arquitecto para obra pública.

al salir de la ibero, a víctor romo lo volvieron a interpelar un par de profesores. ante su insistencia nos concedió una cita en la delegación para aclarar lo que no se había podido hasta entonces aclarar en público.

el jueves 6, a las 5:30 de la tarde, víctor alcérreca, juan carlos cano, fermín andrade, emilio ades y yo, estábamos sentados en una terraza hablando primero, de nuevo, con carlos ruiz de chavez. el problema, quedamos de acuerdo, no era legal: “tengo algo de experiencia en esto y siempre encontraré el camino legal para hacer esto porque si no me voy a la cárcel.” el tema, continuó ruiz de chávez, “no es de legalidad sino de por qué escogí a ciertos arquitectos y no convoqué a un concurso ni a un jurado.”

al parecer el modelo variaba un tanto de las graciosas donaciones de algunos arquitectos. más bien, cuando se va a emprender un proyecto público, se está obligado de ver que no existan otros ya desarrollados. por suerte, digamos, ya había proyectos desarrollados —en esbozos, pero muy buenos— que coincidieron con las líneas de la política delegacional.

unos veinte minutos después llegó víctor romo y volvimos a plantear el tema. primero, es un asunto de transparencia en cuanto a proyectos públicos: más allá de la legalidad del procedimiento quien gobierna debe de ser capaz de explicar de manera pública por qué hace lo que hace como lo hace en cuestión de asuntos públicos. hablando del edificio que proyectará víctor legorreta para ampliar la delegación nos dijo: “¿quieren las netas? para no echarnos rollo: ya había un proyecto elaborado, de arne [aus der ruthen haag, delegado en la miguel hidalgo del 2000 al 2003], muy bueno, elaborado, y es obvio que se escogió” —curioso, por cierto, que esa información no coincidiera con la del día anterior: que los arquitectos habían obsequiado sus ideas sin cobrar, y que en su conferencia, víctor legorreta no enseñara nada de ese proyecto, “muy bueno, elaborado”, que, obviamente, se escogió.

tras varios minutos en que seguimos cuestionándolo, víctor romo nos dijo: “tomo la crítica: en esto de la política hay que reconocer, si no, es simulación. ustedes dicen que se pudieron haber hecho mejores proyectos si abríamos el abanico. ¿por qué no hacemos así los cien proyectos que vienen este año y proponemos un modelo que sirva para el resto del país? me comprometo a que los proyectos que vienen se hagan de manera abierta. para qué polemizar si lo que me dicen es cierto: con participación y concursos se pudo enriquecer.” y agregó: “reconozco que pudimos haber hecho un mejor procedimiento.”

pensamos que habíamos ganado una batalla. lo otro —los proyectos ya asignados—, quedaría atrás. no se hizo de la mejor manera —lo aceptó el delgado— pero ya está en marcha. ¡avancemos!

quedamos de vernos el lunes siguiente con ruiz de chavez para ver qué concursos se podían plantear. ya para entonces de los 100 nos habíamos quedado en 10: hay que ser realistas con los tiempos y otros compromisos.

el lunes nos vimos de nuevo en la miguel hidalgo, nos acompañó en esa ocasión antonio gallardo. de los 10 concursos, entonces nos plantearon cuatro que al final se redujeron a dos. el problema: era obvio que esos concursos no se podrían realizar en los 20 meses que le quedan al delegado en su puesto. dijimos: por qué no hacer, además de esos concurso, otros dos, de escala media, que sí se vayan a construir en este período. pensaron —no había ningún papel, ningún plan, plano o mapa sobre la mesa— y salió otro más. sólo un problema: necesitaban el conceptual de ese proyecto para marzo 15. ¿marzo del 2015?, preguntamos —era lunes 10 de marzo. no, nos dijo carlos ruiz de chavez, para este 15, sábado 15 de marzo.

salimos sorprendidos por la aparente capacidad sobrehumana para desarrollar proyectos que tienen en algunas oficinas delegacionales y con la promesa de estudiar qué otros proyectos, de menor escala, se podrían plantear de manera realista. quedamos de acordar una cita para el jueves 13 o viernes 14. al final la cita la dejamos para el martes 18 —el 17 descansaban: era asueto y además imagino que deberían reponerse del desgaste que implica hacer un conceptual en tan sólo 5 días.

el martes 18 le envié un mensaje en la mañana a carlos ruiz de chávez. me dijo que en la tarde le llamara para quedar en la hora. en la noche de ese mismo día me envió un mensaje a mi teléfono: “te comento que en base en tus solicitudes para la realización de concursos arquitectónicos, el colegio de arquitectos se acercó a esta delegación y toda vez que ésta es la institución oficial que representa a los arquitectos de nuestra ciudad, será el colegio el responsable de asumir la realización de los concursos en comento (sic). por tal motivo, te pido que te acerques al colegio para colaborar activamente en esta iniciativa que tu presentaste. gracias y estoy a tus órdenes.”

¡qué rapidez! el colegio de arquitectos, al que no es secreto que he juzgado varias veces como una institución inútil, había decidido ayudar a la delegación miguel hidalgo a organizar concursos de arquitectura. no se si los diez, cuatro o dos que nos habían dicho, pero algo es algo.

de todos modos, para estar seguros, le pedí al día siguiente a carlos ruiz de chávez que me dijera con quién del colegio habían visto esto: “lo estamos viendo directo con el presidente, arq. fernando méndez.”

para enterarme mejor del asunto le envié un mensaje a fernando méndez preguntándole cuántos y cuáles concursos coordinaría el colegio de arquitectos con la miguel hidalgo. a los pocos minutos me llamó. me dijo que, como yo sabía, él corría y víctor romo también. por casualidad —eso no me lo dijo él: lo imagino— se encontraron y hablaron de la manera como el colegio podría colaborar con la delegación: proponiendo estudiantes para servicio social, auxiliando de otras maneras y sí, se habló de concursos pero no había nada definido aun. en cuanto hubiera algo más me avisarían.

hoy, 27 de marzo, han pasado dos semanas. aun no se qué concursos organizará la miguel hidalgo con la colaboración del colegio de arquitectos. pero quiero pensar que están trabajando en eso intensamente pues al presidente del colegio de arquitectos no le quedan más de dos meses en su puesto y a víctor romo menos de dos años en el suyo. así que parece lógico que haya que apurarse. por mientras asumo que podemos anunciar, como lo hace el título de este ya muy largo texto, que el colegio de arquitectos asesorará a la delegación miguel hidalgo a convocar varios concursos de arquitectura este año. esperemos, muy pronto, las convocatorias.

Written by ahgalvez

27/03/2014 at 18:16

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consuelo de pocos

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la semana pasada en el periódico el universal aparecieron varios artículos que se centraban en la gestión de consuelo saizar en el conaculta el sexenio pasado. principalmente en los proyectos arquitectónicos que promovió, como el centro cultural elena garro, los estudios churubusco, la cinética y el museo del cine o la ciudad de los libros y la imagen. la serie remató con un artículo sobre los contratos que, sin mediar licitación alguna, saizar asignó directamente. se esperaba el resultado de la auditoría superior de la federación que, finalmente, se publicó el viernes. ante las críticas y cuestionamientos, saizar recomendaba leer el reporte de la asf. genaro lozano, por ejemplo, incluso la felicitó por los resultados.

la verdad es que entre los tres resultados de la auditoría —que no revisó ni los proyectos arquitectónicos inconclusos ni el caso de los contratos por asignación directa a quienes se supone eran conocidos o amigos de saizar— uno al menos detectó un proyecto no cumplido, con un desfalco de 350 millones de pesos, que, según la jornada, en su momento saizar anunció con bombo y platillo. el reporte de la auditoría concluye así : “la asf concluye que, en términos generales y conforme a la muestra auditada, conaculta no cumplió con las disposiciones normativas aplicables.” nada por qué felicitar, pues.

pero, más allá de esos resultados y teniendo en cuenta que lo otro —los proyectos arquitectónicos— no fueron sujetos de auditoría, bien vale reconsiderar las evidencias: en general lo que plantean los artículos del universal no es mentira, esos proyectos no se han terminado y en algunos casos la calidad de la obra deja mucho que desear. peor aun: dudo que ninguno de esos proyectos haya sido el resultado de una planeación clara sino más bien motivados por el capricho. fueron, ya lo he dicho, ocurrencias hechas a las carreras para las que no hubo, lo sabemos, concursos —aunque la administración de saizar justificó la manera legal de hacer las asignaciones.

“la corrupción ha sido el gran urbanista de méxico” —escribió hace poco jesús silva-herzog márquez. y corrupción no es sólo el mal manejo del dinero público —que parece sí lo hubo— sino también la falta de responsabilidad con la que se manejan estas obras. que una funcionaria decida, sin más, hacer algo que a su juicio es útil y necesario —para que su memoria quede escrita en la historia nacional con piedra o concreto— y le encargue a algún arquitecto —que entre la ingenuidad y el cinismo resultamos presa fácil de esas tentaciones— una obra innecesaria, planeada, proyectada y construida con prisas y, muchas veces, entregada sin terminar, también es corrupción. “cada año —escribió ayer guillarmo cejudo— las auditorías detectan irregularidades, sobrecostos, materiales distintos a los pagados, desvíos y plazos no cumplidos.”

así pasó y parece que nada pasará. con extrema lentitud y probablemente sin cumplir con las especificaciones de los arquitectos se terminarán algún día las obras encargadas por saizar —y las que se acumulen en este sexenio. se utilizarán como se pueda, porque no se pensó bien el programa o porque no hay nada con qué llenarlas. algunos seguirán aplaudiendo a aquellos funcionarios que, como consuelo saizar, no hizo bien lo que hizo. será porque son amigos, será porque no ven todo lo que hay que ver. yo, a mis amigos, no les aplaudo. se, porque los conozco, que intentaron hacer lo mejor posible y que en muchos casos los atrapó esa maquinaria potemkin de la obra pública. no desconfío de esa honestidad; repruebo la ingenuidad que mantiene al inepto en el poder —hay cosas que habría que hacer públicas para que no se repitan. y es cierto, no es un problema aislado —como escribe cejudo— pero mal de muchos, consuelo de pocos.

Written by ahgalvez

25/02/2014 at 11:48

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sólo cuatro

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sólo por apuntar algo del informe de peña nieto, léase lo siguiente, tomado de la página de la presidencia:

Revertir el abandono e incidir positivamente en la plusvalía habitacional, por medio de intervenciones para rehabilitar el entorno y mejorar la calidad de vida en desarrollos y unidades habitacionales que así lo necesiten.

A fin de revalorar el patrimonio de los trabajadores y revertir el proceso de abandono de vivienda, el INFONAVIT en coordinación con los gobiernos locales, en agosto puso en marcha el Programa Mejorando la Unidad que apoya el mantenimiento de las principales unidades habitacionales del Distrito Federal, lo que representa el inicio de las acciones para transformar el rostro y la imagen urbana de diversas comunidades a nivel nacional.

Para el cumplimiento del Compromiso Presidencial “Establecer un programa de apoyo al mantenimiento de las principales unidades habitacionales en el Distrito Federal”, se desarrollaron las siguientes acciones:

Entre enero y julio de 2013 se realizó un análisis de programas de desarrollo urbano, en el que se incluyeron los programas Hábitat y Rescate de Espacios Públicos. En este periodo se realizaron cuatro de los 16 proyectos ejecutivos que comprenden el programa piloto.

anoto: se busca revertir el abandono y aumentar la plusvalía de la vivienda de los trabajadores del país, para lo que se puso en marcha el programa mejorando la unidad en las principales unidades habitacionales del distrito federal —dicho de otro modo: para mejorar la vivienda de los trabajadores del país se seleccionan las principales unidades habitacionales del distrito federal. ¿quién y cómo decidió cuáles eran las principales? ¿son las que estaban en peores condiciones y necesitaban de atención urgente? ¿por qué sólo del distrito federal?

pero sigue: hay un programa piloto que comprende 16 proyectos. es decir: de todas las unidades habitacionales deterioradas de trabajadores del país se pasó a las principales del distrito federal y se hizo un programa piloto con 16 proyectos. ¿son esos 16 las principales unidades del país, digo: del distrito federal? ¿es uno por cada delegación o le restaron el día de mi cumpleaños al número que estaban pensando? ¿por qué no uno por cada estado —ya que ni de chiste sería uno por cada municipio?

ah, pero no es todo: se realizaron cuatro de los proyectos ejecutivos. ¿cuatro? ¿pasamos de la vivienda de los trabajadores del país a cuatro proyectos? y para quienes no están familiarizados con el lenguaje de los arquitectos: cuatro proyectos ejecutivos. es decir: los planos necesarios para construir la obra, pero no la obra en sí —además, por lo que yo se, lo que hasta ahora se tiene son cuatro anteproyectos conceptuales: dibujos de ideas (y no se si buenas, viables, plausibles). pero, bueno, supongamos que fueran cuatro —¡4!— proyectos ejecutivos de un plan piloto para mejorar la vivienda de los trabajadores del país.

si para muestra basta un botón, no quiero pensar qué nos diría un análisis minucioso del primer informe del gobierno de peña. pero sería bueno preguntarnos qué piensan los responsables del plan piloto —reducido a cuatro: uno, dos, tres, cuatro proyectos— y qué piensan los arquitectos o grupos de arquitectos a cargo de los 4 —o de los 16— proyectos ejecutivos del plan piloto para mejorar la vivienda de los trabajadores del país. a mi juicio una de dos: o los arquitectos seguimos pensándonos salvadores del mundo —¡arquitectura o revolución! pero claro, sin los tamaños del autor de dicha frase— o ya de plano nos asumimos como figuras decorativas que poco pueden ofrecerle a la sociedad, cuando mucho cuatro —sí: 4— proyectos ejecutivos de un plan piloto de 16 propuestas en el distrito federal para mejorar la vivienda de los trabajadores en el país. así sea.

Written by ahgalvez

03/09/2013 at 20:12

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el perico morado

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había una vez un perico morado que repitió varias veces —no demasiadas, es cierto, y en voz baja, si eso se puede decir de un perico— que su color lo hacía único, más bello que cualquier ave del paraíso y que eso, simplemente eso, le daba un valor incomparable y que por favor le creyeran y no lo fueran a criticar. fin de la fábula.

hace unos días vinieron jacques herzog y pierre de meuron a méxico a dar una conferencia. la plática fue un éxito: lleno total. no era de extrañar: son buenos arquitectos, reconocidos prácticamente por todos y con razón: su trabajo los respalda. pero al terminar la plática tuvimos noticia de que h&dm trabajarían en la ciudad de méxico, encargados de proyectar barrios temáticos en distintas zonas de la ciudad. en 3 o 4 tuits dije, más o menos, que bien, pero ¿por qué ellos y por qué eso? cuando algunos amigos me preguntaron la razón de mis comentarios, decidí explicarme y lo hice en el lado a de este blog.

hoy, simon levy, director de calidad de vidala empresa paraestatal del gobierno del distrito federal que está a cargo de los proyectos que harán h&dm, me envió en tuiter una liga a su blog en animal político. el título de la entrada es el avestruz de color púrpura. resumo la “fábula” que pueden leer allá: un día aparece un avestruz púrpura en un zóológico, otras aves, insatisfechas y celosas, hacen un ruido atroz hasta que la echan fuera. se va a otro zoológico que resulta exitoso y aquél del que huyó fracasa.

tras ese momento de esopo redivivo —¿será que ayer fue domingo de resurrección?—, levy escribe, entre otras cosas llenas de lugares comunes sobre la “desinformación en la era de la información”, que “la generación en que vivimos podría encontrarse frente a la caducidad de reglas del espacio-mundo real donde la tecnología crea a través de los blogs y del marketing digital, microfranquicias informativas o paleros robotizados a modo eficaces en el desprestigio. si acaso, también periodistas reales que buscando adaptarse a la nueva realidad, viven de infraestructuras del pasado usando renovados seudónimos o máscaras digitales que combinan las relaciones con la eficacia de crear opiniones virales que retuitean creencias.” en otras palabras, tratando de sacar algo en claro de la prosa de nuestro fabulista, parece que levy desconfía de las opiniones ajenas y, peor, rehuye la crítica abierta en las redes sociales. llega incluso a escribir que “las bondades de la democracia de la tecnología” —¿eh?— “si bien crean más oportunidades y transparencia en la información, está resultando ser tan peligrosa (sic) como la censura totalitaria.” de nuevo traduciendo: levy piensa que el poder de que cualquiera pueda decir lo que piensa es tan grave como lo contrario, la censura totalitaria. un absurdo, pues, al que suma estas preguntas: “hacia dónde vamos con la regulación de los medios digitales y los espacios? ¿la libertad de unos por opinar puede terminar con la dignidad de otros al intentar progresar?” —¿entienden algo?

como no conozco a simón levy y ya que me envió una liga a su fábula y la complicada disquisición sobre  los peligros de la libertad de opinión, y yo opiné sobre algo que le atañe —el tema de herzog y de meuron, que probablemente para abreviar podríamos desde ahora llamar la avestruz púrpura— supongo que algo me quiso decir. lo curioso es que no dice nada de lo que debió haber dicho. en mi texto yo hice, al final, cuatro simples preguntas: ¿por qué las zodes, por qué esas zodes, por qué en esos lugares y, también, por qué esos arquitectos y no otros? yo no quería una fábula de esopo, ni de la fontaine. como director de una “empresa de participación estatal mayoritaria” que pretende ejecutar grandes proyectos en la ciudad —así sea con recursos privados— supongo sería muy fácil responder eso: ¿por qué las zodes, por qué esas zodes, por qué en esos lugares y, también, por qué esos arquitectos y no otros? —aunque quizá no: si ustedes van a la liga plan de trabajo 2013 en la página de calidad de vida, la encontrarán vacía. y responder con datos y no con fábulas a críticas y opiniones —que eso son, sí.

en fin, a mi juicio, lo mejor del texto de levy es el epígrafe de goethe, puesto muy bien en práctica por nuestro autor: “se tiende a poner palabras allí donde faltan las ideas.”

Written by ahgalvez

01/04/2013 at 13:57

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